Tecnología a flor de piel y debajo de ella

Tecnología para facilitar y mejorar la calidad de vida

La tecnología usable o wearable technology son dispositivos electrónicos funcionales y estéticos que generan información que se guarda y analiza en la nube, lo que hace posible que esos datos ayuden a administrar comportamientos para mejorar la salud, finanzas e, incluso, las relaciones.

Esta tecnología usable es tecnología de moda, dispositivos portátiles y no se trata solo de dispositivos externos sino también de ropa, anteojos, telas o dispositivos subcutáneos que capturan la vida en tiempo real, monitorean la salud o brindan información relevante mediante la incorporación de tecnologías informáticas y electrónicas avanzadas. Los accesorios siempre han existido, indica Steve Brown de Intel, la diferencia es que ahora se están convirtiendo en inteligentes y están conectando y facilitando la vida de las personas.

De acuerdo con un estudio de Rackspace, titulado “La nube humana: Tecnología usable de novedad a productividad”, el 82 por ciento de los usuarios de tecnología usable en Estados Unidos y el 71 por ciento de Inglaterra, dicen que sus aparatos basados en nube han mejorado su vida.

Una de cada tres personas encuestadas afirma que estos equipos mejoraron su desempeño profesional y un poco más de los encuestados señalaron que esta tecnología les ayuda a “poseer mayor control sobre sus vidas, que ha estimulado su creatividad y eficiencia”.

La tecnología usable está de moda, y no se trata solo de dispositivos externos sino también de ropa, anteojos, telas o dispositivos subcutáneos.

Entre las wereables más usadas se encuentran las pulseras de cualquier tipo que miden pasos, distancia, desempeño físico, calorías quemadas y horas de sueño. La ventaja de que estos dispositivos estén conectados a la nube es que permiten grabar, ver gráficas y analizar las mismas. Algunos de estos dispositivos son utilizados como collares.

También hay tecnología usable con otros fines, como el reloj inteligente creado por Audi en asocio con LG, y que permite no solo desbloquear el automóvil sino que funciona como llave. O el caso del brazalete Armill que alcanza un precio de US$150 mil y que entre las herramientas tecnológicas cuenta con conexión NFC (tecnología de comunicación inalámbrica y de corto alcance) y bluetooth y de un botón que envía un mensaje automatizado a un teléfono vinculado.

Pero no todo es lujo y apariencia. El desarrollo de esta tecnología ha permitido avanzar en la creación de anteojos inteligentes que sustituyan a los bastones de las personas ciegas, en la creación de un dispositivo que analiza el lenguaje corporal mientras se da una conversación, en el vestido que mide los niveles de estrés de quien lo usa, un drone que sirve para limpiar el aire frente a la cara de quien lo use o unos zapatos deportivos que se adhieren al pie, bajo la premisa de que ningún pie es igual a otro.

Sandy Pentland del MIT Media LB de Intel señala que en medio de la tecnología usable se encuentra el contacto humano, y que algunas veces los dispositivos interfieren en esta comunicación más que apoyarla. Se habla por ejemplo del dispositivo Sixth Sense, el que ve lo que está frente al usuario, decidieron utilizarlo en Intel como proyector de información relevante al foco visual del usuario.

El brazalete Amill cuenta con conexión NFC y alcanza un precio de 150 mil dólares

De acuerdo al estudio, “La tecnología weareable y el internet de la cosas”, los cinco dispositivos usables más buscados en los cinco mercados investigados (Brasil, China, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos), son el botón de emergencia (32%), el smartwatch (28%), el rastreador de ubicación (27%), el autenticador de identidad (25%) y el purificador de agua (24%).

El 60% de los encuestados considera que, hacia el año 2020 las cápsulas ingeribles y los chips implantados bajo la piel serán de uso común. En 2015, Computer Hoy señalaba que la estadounidense Food and Drug Administration había aprobado el sensor ingerible de Proteus Digital Health en 2012, y en julio de 2015, su uso para medir la adherencia médica: al ingerirse, envía datos a un parche adhesivo colocado en el torso y comparte esta información con el usuario en su dispositivo inteligente.

Google está en la creación de cápsulas detectoras de células cancerígenas y afecciones cardiovasculares. Estas tabletas contendrían partículas magnéticas aproximadamente 10 mil veces más pequeñas que el ancho de un cabello humano.

Entre los avances más conocidos se encuentra la creación de cámaras en píldoras inalámbricas cuyo principal logro son las capacidades robóticas desarrolladas, ya que algunas de estas (Given Imaging, Inc; Endocapsule de Olympus y MiRo de Intromedic, pueden detectar anormalidades en el intestino delgado.

Estas cápsulas cuentan con un sistema de localización para indicar en qué trayecto del tracto digestivo se encuentran. La empresa Given Imaging ha desarrollado un sistema de cápsulas unidas por medio de imanes, que pueden entrar al tracto digestivo juntas para desarrollar diferentes funciones simultáneamente. La compañía Lloydspharmacy ha desarrollado los chips Helius que monitorean los signos vitales y el uso correcto de los medicamentos y que se adhiere a una pastilla placebo ingerida junto con el medicamento y que permite llevar un registro fidedigno. Por su parte, Christopher Bettinger de la Universidad Carnegie Mellon ha desarrollado baterías de melanina que pueden ser digeridas sin tener los problemas de toxicidad. La solución ha sido sustituir los materiales comunes por otros derivados de sustancias biológicas. De esa cuenta las baterías comestibles pueden facilitar el diagnóstico de enfermedades desde adentro del organismo.

Ningún pie es igual que otro, de allí la innovación del zapato deportivo que se adhiere a la piel y que envía información del usuario.

Actualmente se encuentra en fase experimental la utilización de un robot que puede desplegarse desde su forma inicial en una cápsula ingerida y que, dirigido por campos magnéticos, puede arrastrarse a lo largo de la pared estomacal. El interés de los investigadores coordinados por Daniela Rus, Steven Guitron y Shuguang Li, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, surge por la enorme cantidad de niños que todos los años son llevados a hospitales porque se han tragado una batería de botón, las que pueden causar heridas graves en tracto digestivo o, incluso, la muerte. Los robot tienen forma de píldora, los que al ser tragados se despliegan como una hoja de papel doblada y vuelven a plegarse de manera diferente, adoptando la estructura deseada.

Otra de las tecnologías en crecimiento es la de los implantes subcutáneos que almacenan datos y que sirven para la identificación de personas y el rastreo. Esta tecnología tiene también su lado menos amable y se ha demostrado que está siendo utilizada por las redes de trata y explotación de personas.

El uso de los microchips se remonta a 2004, cuando se aprobó en Estados Unidos su comercialización para usos médicos. Por medio de este sistema se pretendía confirmar la identidad de una persona, el tipo de sangre y el historial médico de un paciente inconsciente. El uso de chips RFID estaba limitado a la identificación de ganado y mascotas y había resistencia a usarlo en humanos. El chip se ha utilizado posteriormente para facilitar el acceso a áreas restringidas, desbloquear teléfonos, ingresar a una computadora, una casa o un automóvil.

La tecnología usable todavía tiene mucho camino por recorrer para disminuir las desventajas y mejorar la exactitud y la calidad de la información recabada. Un criterio para el avance de estas tecnologías es que la información sea interesante y valiosa para el usuario.

Roberto M. Samayoa O.
Periodista Revista GERENCIA
editorialgerencia@agg.org.gt

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