Los retos de la inversión en Guatemala

Atraer inversión es una necesidad fundamental para promover desarrollo. Un país -cualquier país- no puede generar empleo y progreso más que sobre la base de las inversiones privadas que puedan realizar emprendedores nacionales o internacionales. Por consiguiente, todos los esfuerzos deben de dirigirse a que las condiciones para atraer capitales sean las mejores posibles.

PEDRO TRUJILLO

Una vez claro el problema, por parte pública hay acciones a emprender, igual que por la iniciativa privada. Los gobernantes deben prestar atención a la justicia, al Estado de Derecho, a la seguridad y a la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria, entre las principales. El sector privado, por su parte, puede contribuir visualizando alianzas estratégicas con empresas internacionales que permitan la creación de empresas conjuntas, lo que incidirá mucho mejor en el marco de la idiosincrasia nacional y en la adaptación.

Buscar las ventajas competitivas, es decir aquellas áreas de negocio en las que se hacen mejor las cosas, requiere de colaboración público-privada. El clima, la situación geográfica, las peculiaridades culturales, etc., conforman cada lugar como un espacio más idóneo para unas cosas que para otras.

Centrarse en lo que mejor se hace es la forma de optimizar lo que se produce. Generar bienes que otros son capaces de poner en el mercado en mejores condiciones, significa derivar recursos hacia algo que posteriormente no tendrá la aceptación necesaria y/o tendrá que contar con subvenciones estatales para su venta, lo que distorsionará la información en el mercado y creará clientelismo.

Es frecuente escuchar propuestas políticas sobre la creación de un determinado número de puestos de trabajo, sin percibir que el gobierno no crea empleo que no sea público, lo que consume necesariamente los recursos que abonan los contribuyentes. El empleo debe de ser mayoritariamente privado, lo que implica generar riqueza y el consecuente pago impositivo para que el gobierno, ahora sí, realice su función principal en relación con ciertos ámbitos de las actividades sociales y para mejorar la atracción de inversiones.

Modificar estos parámetros (desvirtuarlos) conlleva al fracaso, por no tener las ideas claras al respecto. Los recursos públicos deben de conducirse a manera de conformar un espacio de percepción de seguridad: física, jurídica, etc., y de previsibilidad. Cualquier inversión empresarial lo es a plazo medio/largo, requiriendo parámetros que no cambien súbitamente y lleven el proyecto al fracaso al modificar los aspectos que sustentaron el planteamiento inicial.

Los retos nacionales no son difíciles, pero deben de estar claros. No se trata de hacer nada diferente a prestar la debida atención en cuanto se ha expuesto, promoviendo la colaboración público-privada y el aprovechamiento de las oportunidades que el marco geográfico y la situación del país naturalmente ofrecen.

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