La nueva cultura de la información y la educación en línea

Práctica modalidad de aprendizaje

A partir del siglo XXI, el mundo contemporáneo se ha caracterizado por un enorme desarrollo de la ciencia y la tecnología de la información, y su compleja profundización en las diferentes áreas del desarrollo económico y social de la humanidad.

Esta dinámica y su complejidad han provocado que la sociedad de la información constituya un entramado cultural propio de esta etapa del desarrollo de la humanidad y, por ende, una característica generacional del mundo moderno, que cambió las formas de producir e interpretar la información, así como las formas de organización empresarial e institucional y de relacionamiento entre los seres humanos. Este nuevo orden está condicionando las formas en que razonamos y procesamos la información (aplicaciones tecnológicas), gracias al flujo constante de esta, que emerge de la velocidad en que se socializa por la propia aplicación de los medios tecnológicos.

Este nuevo orden implica un cambio del ámbito de la representación (conceptualización- abstracción) al de la información (disponibilidad electivacreación abstracta), de la distancia a la inmediatez de la información, del conocimiento a la información.

Precisamente, este nuevo entorno social mediado por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación imponen nuevos retos. En general, para los individuos, las familias y las comunidades que utilizan con normalidad cotidiana esta tecnología y, de manera particular, para aquellos que buscan implementar procesos de educación y formación soportados en las TIC.

En este sentido, la educación en línea, on-line u online, es una modalidad de enseñanza-aprendizaje, que se basa en la utilización de una red de comunicaciones como canal para realizar el proceso de enseñanza, tal y como ocurre con la internet. Es un tipo de educación a distancia, cuya esencia es que el estudiante no se encuentra físicamente en algún centro educativo, sino que puede aprender desde otro sitio, pero de manera sincrónica, para lograr un ambiente educativo altamente interactivo, a cualquier hora y desde cualquier lugar.

La educación en línea aprovecha a utilizar un gran número de herramientas informáticas, tales como el correo electrónico, las páginas web, los foros de discusión y la mensajería instantánea, como mecanismos de articulación e interacción del proceso de aprendizaje y sus participantes.

En los últimos años, este tipo de modalidad ha aumentado su utilización, pues ya son cientos de universidades, instituciones de formación profesional y centros educativos que utilizan internet para ofrecer cursos en línea e, incluso, una carrera o un posgrado completo.

En general, los estudiantes que participan en los procesos en línea están muy motivados y con gran capacidad de organización y administración del tiempo. Están dispuestos al compromiso al trabajo y estudio independiente. Poseen la posibilidad de mayor dedicación al estudio en línea que a un curso tradicional presencial. Además, un dominio básico en herramientas tecnológicas como el correo electrónico, las aplicaciones (APP), los foros, los chat, la navegación y la búsqueda web, entre otras. Sin duda, la innovación, la motivación, y la novedad, permiten generar interés por vivir la experiencia de aprendizaje bajo este esquema, aunque se trabaje en un ambiente individual, pero cooperativo de retos y competencias.

No obstante, dentro de las principales desventajas que enfrenta el proceso de educación on line se encuentra, el limitado reconocimiento de su propuesta de valor en el mercado laboral. Porque aún se presentan ciertas “dudas” de la calidad educativa en este proceso. Precisamente, por el hecho de la pasividad del sujeto frente a este medio, pues se percibe como un “medio fácil” de aprobar un curso en un área de conocimiento específico, sin las garantías de aprendizaje.

Sin embargo, la buena práctica de aplicación e implementación de estas modalidades de educación, requieren de la existencia de las condiciones organizativas, técnicas necesarias y de la adecuada previsión de los recursos para cubrir los costos de mantenimiento de la estrategia de educación on line, cuyo éxito se fundamenta en la masificación del proceso y la actualización metodológica constante.

Además, esta estrategia educativa demanda una estructura andragógica y pedagógica, basada en la información y los medios multimedia apropiados, que superen la simpleza y la superficialidad del uso de contenidos “ad-hoc”. Requiere, además, de la formación apropiada de profesores, instructores, facilitadores y técnicos en sistemas orientados a la educación virtual. Sin esta estructura, la estrategia no funciona y se encuentra en alto riesgo de fallar.

Precisamente algunas de las observaciones manifiestas en evaluaciones realizadas a este proceso, muestran que los estudiantes-participantes que aplican a este tipo de formación han señalado que existe necesidad de una interacción física, pues es evidente la falta de un asesor presente, la falta de “ambiente universitario” o la falta de horario.

Adicionalmente, algunas de las desventajas identificadas se relacionan con las habilidades requeridas para estudiar en esta modalidad (comprensión lectora, aprendizaje autónomo, “es más fácil hablar que escribir”). Y, finalmente, dentro de las limitaciones al proceso emerge lo que tiene relación con las características concretas de esta modalidad: retroalimentación diferida y comunicación lenta y limitada para el proceso de aprendizaje Desde la perspectiva del entorno social de la educación y la formación de competencias para la vida, la educación on line puede enfrentar limitaciones para la creación de habilidades sociales y de convivencia comunitaria, incluso para la comprensión de las necesidades de articulación social, más allá del individualismo como forma de elección, que debe también integrar el proceso educativo.

Sin duda, la complejidad de la cultura de las TIC exige que se demanden nuevas visiones en la educación, que permitan aprovechar apropiadamente este rasgo cultural contemporáneo, como mecanismo de enriquecer el proceso de formación y aprendizaje, probablemente en el momento oportuno del desarrollo del ser humano.

Negarlo resulta una necedad que atenta contra el propio crecimiento del ser humano y su manejo inteligente del conocimiento. Hoy día, aunque el acceso a medios electrónicos no es totalmente generalizado, es innegable que generacionalmente -a partir del siglo XXI- es un rasgo fundamental de la sociedad, por lo que la creación de competencias para la correcta selección, interpretación y juicio crítico en el uso de la información y el conocimiento, emergen como líneas de orientación a los procesos educativos y de formación en esta era del desarrollo de las TIC.

Comprender esa complejidad y superar las limitaciones existentes harán de la educación on line una opción muy poderosa para la educación, formación laboral y de competencias para la vida.

Saúl Morales Jáuregui
Director
Centro de Desarrollo Empresarial
(Cede-AGG)
finanzas21@gmail.com

También podría gustarte